Los fines de semana cuando no agobian las prisas y tienes tiempo de disfrutar del café charlando tranquilamente con tu familia me gusta preparar desayunos especiales, diferentes a las tostadas rápidas o los cereales de cada día. Los scones son un clásico de los domingos por la mañana en casa. Nos encantan con pasas, untados con mantequilla y mermelada y acompañados de café y zumo. Para variar un poco he preparado esta versión mas elaborada y realmente deliciosa. La leche se mezcla con el yogurt y la textura de la masa es más cremosa y el dulce queda muy esponjoso. He seguido fiel la receta dándoles una forma más plana y espolvoreándolos de azúcar para dejarlos crujientes y el resultado ha sido espectacular.
Como no sabía cómo podían resultar estos scones mas 'planitos' con una parte de la masa preparé otros con la forma clásica mas redonda y gruesa y sin añadir el azúcar a modo de cobertura. Fantásticos! Cualquiera de las dos formas queda perfecta. Abajo os dejo unas fotos de la segunda opción, ya veis la diferencia utilizando la misma masa!
Algo de leche y azúcar para pintar los scones





